01 diciembre, 2009

241107

Un edificio viejo, escaleras frías,
huele a humedad, a antiguo.
Una mirada, un beso, una caricia
y una sonrisa pícara.
Una sensación de miedo y a la vez de placer,
la respiración cambia, otro beso y más caricias.
Calor y talvez amor,
un susurro, labios hinchados,
latidos fuertes y acelerados,
mejillas coloradas.
Dos horas, es tarde, el último beso,
un aire frío y un te quiero tibio.

31 octubre, 2009

nada

.. pero todo es incoloro, el silencio vuelve a triunfar,
aquella, ya no extraña, sensacíón me empieza sutilmente a embriagar,
camino inconsciente ya, mis pies no parecen cansarse,todas las calles se asemejan, todas se ven iguales.
Esto parece ser eterno, pero no, en realidad
son sólo minutos, minutos disfrazados. Cierro los ojos, así todo se vuelve nada, así yo me vuelvo nada, así, tú en mí te vuelves nada, aunque sea sólo por minutos, minutos que parecen ser eternos.

27 octubre, 2009

Felíz era cuando ..

Felíz era cuando veía unos dedos dibujando un corazón en la puerta de mi salón.
Felíz era cuando esperaba ansiosa cruzarme por el pasillo a aquel muchacho peculiar que mostraba en su andar una manera loca de actuar.
Felíz era cuando jugando "gallito" sentí ese beso tan lindo acompañado de aquel "¿quieres estar conmigo?"
Felíz era cuando aquellos edificios antiguos eran testigos de ese amor divino y de aquellos bailes que él improvisaba.
Felíz era cuando inventaba excusas para llegar tarde a mi casa.
Felíz era cuando me celaba, cuando lo celaba.
Felíz era cuando pasábamos horas en las escaleras de su edificio.
Felíz era cuando comíamos cachito con manjar blanco, cuando pagabamos "una luca" en el carro, a donde quiera que fueramos.
Felíz era cuando nos peleábamos y al día siguiente nos amistábamos.
Felíz era cuando le escribí una carta.
Felíz era cuando escuchaba en mi celular, todas las noches, la canción que me compuso.
Felíz era cuando me dedicaba un gol.
Felíz era cuando los 24 se hicieron especiales.
Felíz era cuando aquel parque y aquella gruta nos pertenecían.
Felíz era cuando nuestra primera foto estuvo acompañada de fuegos artificiales y una narración de todas las películas de "Rocky".
Felíz era cuando le preparaba café.
Felíz era cuando me pedía una oportunidad más.
Felíz era cuando le importaba, cuando lo extrañaba, cuando me abrazaba y lo abrazaba.
Felíz era cuando, equivocadamente, creía que era felíz.

26 octubre, 2009

justo así

Abro los ojos y puedo verme, sí, ahí, justo así, tal y como soy, ¡no cierres los ojos! por favor, todo es más fácil con mi reflejo en ellos.

25 octubre, 2009

Todo parece seguir igual

Todo parece seguir igual, el mismo pasaje desolado al salir, el mismo señor regando su jardín, el mismo tiempo que se demora en pasar el carro. La misma frase: “cóbrate, a Salaverry”, y al llegar: “Señorita, su carnet?”. La rutinaria visita al baño, las mismas banquitas del cuarto piso, y en las noches de frío, la misma maquina dispensadora de café. Las mismas aulas, el mismo ascensor, la misma cafetería, el mismo “Franklin” y el mismo “Teo”. La misma pileta, los mismos caracoles que salen en la lluvia, sin saber que serán brutalmente aplastados, el mismo carro. Todo sigue igual, el mismo paradero desolado al llegar y el mismo camino por aquel pasaje, donde sólo se pueden escuchar mis pasos, mientras busco mis llaves y pienso: creo que las olvidé, pero al final siempre las encuentro refundidas en mi cartera. La misma cola de mi perrita recibiéndome y el mismo típico cariñito cuando no estoy de humor. El mismo cuarto, la misma cama, la misma luna. Todo a simple vista parece normal, sin embargo, hoy, aquella típica llamada en la madrugada ya no está mas, aquella voz entonando sus singulares canciones, no la he vuelto a escuchar. Hoy esas conversaciones burlonas llenas de apodos e historias alucinantes ya no están, ni esas caricias toscas, ni sus metidas de pata. Hoy ya no he vuelto a escuchar ese “perdóname, Leylita”, que muchas veces llegó a mí tan fríamente. Hoy ya no sentí el latir de su corazón, ya no sonreí al oir algún chiste suyo. Hoy esa forma loca de sentirme bien ya no está, ni aquel beso que alguna vez pudo ser tan especial. Hoy, al parecer, todo sigue igual, con la única diferencia de que él ya no está.